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lunes, agosto 17, 2009

Lotófaga

Subo discretamente...



Aprecio los matices del aroma...



Y por último...

jueves, agosto 06, 2009

Bestiario

Me: -¿De qué se trataba la pesadilla de anoche que te hizo pegar tal grito?
She: -Soñé que me picaba una serpiente. Estaba en mi escritorio y me empezaba a perseguir. ¡Y vos en vez de ayudarme te ponías a buscar en un libro para ver de qué especie era!
Me: -Terrible.
She: -Sí... ¿Vos tenés idea cuál es el significado de soñar con serpientes?
Me: -No. Pero si querés busco en un libro y te digo.
She: ...

jueves, noviembre 09, 2006

No tienes más que hacer que ser hermosa

Es cierto que toda mi ropa está llena de pelos.
Es verdad que funciona como el más arbitrario de los despertadores.
Reconozco que su cola se bate como un limpiaparabrisas sobre la pantalla cada vez que quiero ver la tele.
Acepto sin chistar que pasa horas durmiendo en las posiciones más inverosímiles.
No niego su afición a mordisquear los bordes de los libros.
No pretendo, finalmente, que es el bicho más listo del globo.

Pero es preciosa, y eso es todo lo que importa.

lunes, marzo 27, 2006

Hay un puma en mi balcón...

Mi vecina, una rubia y pulposa celebridad de la TV, tiene un puma en el balcón. Es un hemosísimo cachorro. No sé si lo compró, si se lo regalaron o qué, pero ayer la pobre bestia apareció atada al soporte del aire acondicionado. Mi chica y yo lo miramos compasivamente de balcón a balcón y durante los pocos momentos en que está despierto nos devuelve una mirada lánguida y azul. Anoche, por ejemplo, se inquietó cuando el camión de la basura paró a comprimir su carga. “¿Ves?” me dice mi chica “Está asustado y nadie sale a acariciarlo, es una injusticia”.

En fin, si esto sigue así vamos a tener que llamar a Greenpeace para que se lleven al felino (me refiero al puma, eh...).

viernes, diciembre 16, 2005

"Tuya es la soledad, tuyo el secreto"

Está acostada a mi lado sobre el enorme sillón blanco. Ahora se estira y "despereza el músculo alevoso" como aquel tigre metafórico. Ella es tan blanca como el sillón, apenas unos ojos celestísimos y redondos contradicen el camuflaje. Estamos solos. Nos miramos en silencio un instante, una rápida constatación de la vigilia. Entonces algo atrae su atención a mis espaldas, puedo ver sus ojos seguir un movimiento. No me doy vuelta, no se sacia todavía mi curiosidad en su mirada inquieta. Será un bichito -pienso- alguna mosca. Finalmente giro la cabeza seguro de confirmar mi hipótesis, pero no hay nada. Nada se mueve a mis espaldas, nada camina por la pared, nada vuela. Vuelvo a mirar sus ojos celestes. Continúan atentos a un movimiento invisible. Reprimo la tentación de preguntarle qué mira por no romper el hechizo del momento, pero vuelve a estirarse, se acuesta y cierra los ojos.

Ahora estoy seguro: los gatos ven fantasmas.