viernes, diciembre 29, 2006

Es para vos, es para vos...

¿No están hartos de todas esas ratas que se pretenden la vanguardia moral, la encarnación del cope, la pulpa de la sensibilidad y la gracia y te garcan sistemáticamente con la guita?

Bueno, yo sí.

martes, diciembre 26, 2006

Felicidades

A la masa con olor a sidra tibia, invulnerable al buen gusto, con sus guirnalditas de plástico y su dios sanguinario.

jueves, diciembre 14, 2006

Dichos populares IV: El burro no coge por lindo sino por insistidor.

*


En ciertos campos cuyanos es posible escuchar en la quietud de la noche un estampido seco. Son los poderosos cascos de las yeguas que golpean contra el paciente pecho de los burros. Para ellos no hay retajos* que les ahorren los riesgos y las amarguras del cortejo. Yunque corazonado, el pecho del borrico es la carne de cañón en la afanosa génesis de las mulas. El adjetivo “testarudo” no les hace justicia (¿Qué tiene aquí que ver la testa?), por eso la sabiduría popular ha preferido “insistidor”.
“Platero es pequeño, peludo, suave...” ¿Y lindo? Tal vez, pero no puede compararse con la belleza aristocrática del caballo: grande, vistoso y... cornudo. Porque al menos en este caso, las yeguas terminan por rendirse a la pasión adúltera (total, adúltero es también aquel que ama a su esposa/o demasiado ardientemente, como escribió Sesto Empírico en el siglo II). Y si es por pecar... en fin... es sabido que en el burro no todo es pequeño como nos dice Juan Ramón.


*Retajo: caballo entero (es decir, sin castrar) de mucha libido y poco precio que se utiliza en los haras de sangre pura de carrera para verificar el humor sexual de las yeguas. Debe ser barato porque es un gran riesgo exponer un padrillo valioso al rechazo, que puede manifestarse con patadas. Cuando la yegua entra en celo, se llevan al retajo y traen al padrillo para que haga lo suyo sin peligro alguno. Sí, es dura la vida del retajo.

lunes, diciembre 11, 2006

Mis amigos...

Uno sueña que tiene zapatillas de pastafrola y sufre porque no las puede usar sin que lo sigan los perros.
El otro sueña con el Caído y cuando se despierta se derrumba el techo de la habitación de abajo.

jueves, diciembre 07, 2006

Te agrego una.

Justo que me estoy por mudar me inauguran un café Martinez en la esquina.

viernes, diciembre 01, 2006

Ya vas a ver...

Compro cachaça, desaparecen las limas de toda la ciudad.
Sale un partido bueno después de meses, me lesiono a la media hora.
Arreglo mi piso, se le cae el techo a la vecina de abajo.

Te estoy viendo, hijo de puta. Te estoy viendo.

martes, noviembre 28, 2006

Mother...

Mi madre casi se suma a la marcha del orgullo gay. La confundió con una manifestación de cooperativas agrícolas. "Por las banderas de todos colores" -me dijo- "son igualitas".

viernes, noviembre 24, 2006

Piazza Cavour, what's my life for?

¿Por qué no puedo parar de cantar esto?

"Pasolini is me
'Accattone' you'll be
I entered nothing and nothing entered me
'Til you came with the key
And you did your best but

As I live and breathe
You have killed me
You have killed me
Yes I walk around somehow
But you have killed me
You have killed me

Piazza Cavour, what's my life for?

Visconti is me
Magnani you'll never be
I entered nothing and nothing entered me
'Til you came with the key
And you did your best but

As I live and breathe
You have killed me
You have killed me
Yes, I walk around somehow
But you have killed me
You have killed me

Who am I that I come to be here?..

As I live and breathe
You have killed me
You have killed me
Yes I walk around somehow
But you have killed me
You have killed me

And there is no point saying this again
There is no point saying this again
But I forgive you, I forgive you
Always I do forgive you"

MORRISSEY - YOU HAVE KILLED ME (RINGLEADER OF THE TORMENTORS)


(Gracias Trompo)

miércoles, noviembre 22, 2006

martes, noviembre 21, 2006

Farfala de hielo

Fue en una ciudad costera de Brasil en la que supo vivir uno de mis poetas argentinos favoritos. Yo llevaba más de un año queriendo morir y haciendo casi todo lo posible para lograrlo. Magdalena me había rescatado con su propuesta de mar y caipirinha. Nos alojábamos en una pousada frente al mar y lejos del centro. Yo sólo bebía, fumaba, leía y dormía. Una tarde decidimos ir al centro a comprar Jack Daniels. Con la botella en la mochila nos tiramos en la arena y pedimos unas caipirinhas. Yo sugerí que guardáramos los vasitos de plástico para poder hacer hielo en el mini-bar de la habitación. A la tarde, ya picados, emprendimos el largo camino de regreso por la playa. A la mitad del recorrido yo advertí que nos habíamos olvidado los vasitos y le pedí a Magdalena que nos pusiéramos a buscar algún recipiente abandonado. Y así andábamos, como dos borrachos que hubieran perdido una llave, batiendo la playa metro a metro, cuando Magdalena la vio asomada entre la arena. “¿Esto puede servir?” me preguntó, mientras sostenía frente a mis ojos un moldecito azul con forma de mariposa. Era uno de esos moldecitos de plástico que usan los chicos para hacer formas con la arena mojada. Una mariposa. Una mariposa azul. “Claro que puede servir” dije yo. En cuanto llegamos al hotel llené el moldecito de agua y lo puse en el congelador del mini-bar. Nos duchamos y pedimos la cena en la habitación. Para cuando habíamos terminado de cenar el hielo ya estaba hecho. Abrimos la botella, pusimos una alita en cada vaso, escanciamos el whiskey y nos sentamos en el balcón a ver el mar.

Todavía tengo aquel molde y, cada tanto, le pongo al Jack Daniels una mariposa de hielo.

miércoles, noviembre 15, 2006

Vicious

No es justo que me llamen vicioso. Es solo que habiendo percibido desde pequeño un mezquino menú de opciones -mediocridad o decadencia-, yo elegí sistemáticamente la segunda.

martes, noviembre 14, 2006

Te lo digo...

No hay nada más relajado que estar rodeado de cosas que no me interesan. Eso es lo bueno de ir a algunas ferias o exposiciones.
(Lo malo es que todavía me interesan demasiadas cosas)

jueves, noviembre 09, 2006

No tienes más que hacer que ser hermosa

Es cierto que toda mi ropa está llena de pelos.
Es verdad que funciona como el más arbitrario de los despertadores.
Reconozco que su cola se bate como un limpiaparabrisas sobre la pantalla cada vez que quiero ver la tele.
Acepto sin chistar que pasa horas durmiendo en las posiciones más inverosímiles.
No niego su afición a mordisquear los bordes de los libros.
No pretendo, finalmente, que es el bicho más listo del globo.

Pero es preciosa, y eso es todo lo que importa.

miércoles, noviembre 08, 2006

Them

No es un reflejo de sumisión. Tampoco sé si es del todo deliberado, pero cuando la desgracia quiere (y quiere muy seguido) que me toque tratar con una persona desagradable y antipática, yo tiendo a impostar levemente mi ya de por sí buen natural (modestamente) y a apelar a toda mi delicadeza, mi paciencia y mi buena educación. Es como si quisiera hacer un experimento, ver si tensando la distancia entre mi buen modo y la grosería ajena el contraste genera algún efecto moral en mi interlocutor. El resultado es invariable: ellos no disminuyen ni aumentan su nivel de maltrato. La conclusión es que sencillamente no registran al otro. Yo pienso mucho en estas cosas. Y aventuro una especulación: independientemente de su calidad moral, las personas antipáticas son menos inteligentes y su relación con la palabra permanece ajena a la menor posibilidad lúdica. Y te digo más: detrás de su fachada amarga esconden una enorme dosis de estupidez.

viernes, noviembre 03, 2006

Children of the damned

Qué grata sorpresa estar a punto de ver una película cualquiera en la tele, cambiar de canal y encontrar que está por empezar esta:

lunes, octubre 30, 2006

A gift for you (Fea la actitud)

Ese era el asunto del mail. Ella me decía que había recibido tres botellas de Jack Daniels y que una me la regalaba por mi cumpleaños. Mi respuesta instantánea y llena de entusiasmo, en vez de ser leída como lo que era -la expresión de un agradecimiento superlativo-, fue interpretada como la acción especulativa de un "interesado". Qué extraño es el mundo. Ella cambió la botella por un sommier (un negocio un poco sospechoso, a decir verdad) y yo me quedé con el insulto, el desprecio y sin el whisky.

martes, octubre 24, 2006

Inimputable

Yo completaba una planilla y una de las dos ancianas dijo: ay, yo admiro a la gente que escribe con la izquierda. Mi bisnieta también escribe con la izquierda. Fijate Gladys que son como nosotros, pero escriben todo así, con la izquierda. Mirá este chico como escribe todo así, con la izquierda, pobre...

miércoles, octubre 18, 2006

Diez años, demasiado.

En diciembre voy a abandonar la enseñanza después de 10 años. Me quedan cinco o seis clases por dar. Mañana, por ejemplo, veremos la "Fuga sobre la muerte" de Paul Celan.
Ya no daré más clases. Estoy satisfecho.

viernes, octubre 13, 2006

Último momento

Tenía que ser un viernes 13. Apareció con un pañuelo en la cabeza pero inmediatamente reconocí su inconfundible voz de pájaro. En este momento tengo frente a mí a la viejita de la simetría hablando sobre fractales y afirmando con resentimiento que "los artistas desprecian la simetría". Oh, my good Lord...!!!

martes, octubre 10, 2006

La retórica en el tocador

-En esta novela erótica que estoy revisando las escenas de sexo son metafóricas. Dice, por ejemplo, “el chorro de su virilidad”. Me pregunto si las lectoras de este tipo de novelas entienden a lo que se refiere una frase como esa.
-Yo imagino que sí.
-No sé, por ahí piensan que se refiere al bidet.
-Eso es válido para lo de “chorro”, pero “virilidad” ¿Qué vendría a ser?
-Mmm... La marca del bidet, como Ferrum...
-...

lunes, octubre 09, 2006

Voy a matarte, cobarde desteñido...

Hoy hice un poco de todo, pero las ganas de matar siguen intactas, no se me van con nada. Hoy iba a postear sobre mi nueva banda, pero estoy tan enfurecido que no puedo escribir nada. Para colmo de males, perdió Boca.

miércoles, octubre 04, 2006

Ah, Valmont, mon ami...

"Voilà bien les hommes! Tous également scélérats dans leurs projets, ce qu'ils mettent de faiblesse dans l'exécution, ils l'appellent probité."

Pierre Choderlos de Laclos, Les Liaisons dangereuses (1782)

martes, octubre 03, 2006

Esperanza de pobre...

-Es buena plata por una revisión de traducción. No para una traducción.
-No, claro. Igual es una novela pedorra.
-Eso no importa. Lo que cuenta es el largo.
-Mirá vos, y a mí siempre trataron de convencerme de que el largo no tenía importancia.
-...

viernes, septiembre 29, 2006

Viernes

I

-Al lado tuyo soy una carmelita descalza.
-¿Una qué?
-Una carmelita descalza.
-...
-Son monjas, es una orden monástica.
-¿De dónde son?¿De Uruguay?
-...

II

-¿Y ese vino qué es?
-Es un marsala. Es dulce, se usa para emborrachar las tortas.
-...
-Ya sé, te imaginaste un par de lesbianas alcoholizadas.
-... eh... sí...

miércoles, septiembre 27, 2006

Iggy querido

***


Debí saber que Manantial me iba a dejar plantado. Pero cuando el viernes a la tarde me avisaron que me dejaban dos entradas a mi nombre para ver a Iggy fue al primero que se me ocurrió llamar. Lo esperé media hora mirando la lluvia. Mi entusiasmo se iba amargando gota a gota con la espera, que pronto empecé a sospechar inútil. Media hora y dos llamados después me tomé el subte, pasé por las entradas y corrí a casa a cambiarme. Hice el último intento con Manantial y como por tercera vez me respondió el contestador, lo llamé a T. y le rogué: ¡Salvame, Carlitos! T. justo salía de jugar al fútbol y me salvó. Nos encontramos en Campos Salles y Libertador y corrimos como dos locos hasta Muni. Llegamos con la iguana sobre el escenario cantando No fun, yo a las puteadas y pensando que si los rockers se han vuelto puntuales, entonces sí, todos los valores se han perdido sin remedio. Para colmo, ni siquiera habíamos tenido tiempo como para una verdadera entrada en calor (y no me refiero a correr más cuadras). Lo vimos de lejos, sintiendo en el cogote el viento fresco del río. Pero no siempre la geografía es la que impone las distancias más arduas. Yo pensaba con cierta nostalgia en las otras tres veces que lo vi, tan diferentes. Pero estaba feliz, porque hasta la tarde no podía creer que Iggy venía y que yo no iba a estar ahí. Las entradas cayeron de las alturas, y eso ni siquiera las había pedido, pero se ve que mis viejos amigos todavía me recuerdan (A mí y a mis modestos fanatismos). Gracias por eso.
A la salida me encontré con V. (mi ex-room-mate). Curiosamente a la mañana siguiente tenía que pasar a buscar algunas de las cosas que me habían quedado en la casa que compartíamos. Entre ellas el maldito lavarropas, que pesa una tonelada.
El lunes amanecí resfriado y me resigné a pasar el día en cama con mis 38 grados. Muy lindo todo, Iggy una fiera, como siempre, pero la próxima por favor, chicos, háganlo adentro. Gracias.

viernes, septiembre 22, 2006

Tres whiskies y un tostado

Después de trabajar con Tazelaar en nuestra espléndida mesa, llegó Manantial y nos fuimos los tres a uno de esos bares imposibles que todavía hay en Buenos Aires. Pedimos tres whiskies y un tostado. A la hora de pagar, T. sacó un billete de 100$ y se excusó con el mozo...
Tazelaar: -Disculpá, es lo que hay.
Mozo: - No hay problema.
Margarito: -¿Es lo que hay? ¡Yo no veo un Roca desde el 10!
Manantial: -Yo no veo un Roca desde la campaña al desierto...

jueves, septiembre 21, 2006

Quel siècle à mains!

Hoy, para festejar mi cumpleaños, voy a trabajar con las manos.

lunes, septiembre 18, 2006

Tíos abuelos V: Tío Marto, el suicida

(Dedicado a O., amigo y santo bebedor, que mientras escribo esto espera un trasplante de la víscera sagrada.)

Al tío Marto no lo conocí, porque en rigor el tío Marto no era tío abuelo mío, sino de mi madre (era, en todo caso, mi tío bisabuelo, si se admite esa improbable categoría). Su madre, Felipa Maya (mi tatarabuela), había venido a la Argentina solita a los 13 años desde el país vasco. Según me contaron, era una mujer bravísima. Tengo en mi escritorio una foto suya, ya anciana. Se la ve con las canas peinadas tirantes hacia atrás y unos enormes anteojos redondos. Pero nada de eso logra disolver ni disimular cierta ferocidad en su mirada.
Felipa crió con severidad a sus dos hijos: Juan (mi bisabuelo) y Marto (¿Es necesario que aclare que realmente se llamaba así y que no era un sobrenombre?). Ya desde ese espléndido nombre la historia de este tío fue siempre para mí la más atractiva de todas las historias familiares, y me atrevo a decir que a pesar de no haberlo conocido es acaso el personaje de mi familia que más me seduce. Tal vez esto es así simplemente por el hecho de que tío Marto era borracho. Como dice Cortázar a propósito de Keats, “uno tiende siempre a hablar con excesivo cariño de los miembros de su club”. Nunca sabré si tío Marto era alcohólico (como me dicen) o borracho por decisión moral (como me gustaría creer), pero en cualquier caso era un verdadero bebedor. Cuentan que cuando iba a saludar a la temible Felipa, se acercaba a besarla y se tapaba la boca con el poncho justo en el momento en que soltaba su “¿Qué dice, madre?”, para que la vieja no le sintiera el olor a alcohol. Tengo desde chico esa imagen en la cabeza como si la hubiera visto, pero no la vi, sólo escuché la historia varias veces.
Pero afirmarse en un vaso para soportar el mundo no es gratis –lo sabemos-, a cierta edad la máquina te pasa la factura y el tío Marto no fue la excepción: empezó a ver cosas moverse por las paredes de su habitación y treparle por las piernas. El diagnóstico fue inequívoco: delirium tremens. A partir de entonces el cuerpo de tío Marto ya no pudo salirse de la telaraña de la ciencia médica. Al poco tiempo le detectaron problemas cardíacos. Tenía el corazón demasiado grande y le dolía. En el tremendo delirio del mundo el corazón gigante y agitado de licores del tío Marto paría bestias horrendas que se cebaban en él. Y al tío Marto le dolía. Le dolía tanto su enorme bomba preñada de monstruos que una tarde se encañonó el pecho y se metió un balazo en pleno corazón. Lo aprendimos de chicos: el fuego es el justo destino de las cosas sagradas.

viernes, septiembre 08, 2006

Tíos abuelos IV: Tía Lily

Tía Lily se adueñó de mí desde pequeño. Ningún pariente me dedicó jamás tantas atenciones. No se había casado y eso, en un pueblo, es una condena que, en su caso, consistió en vivir toda su vida adulta en la casa de su hermano y su cuñada (mis abuelos). Para mí eso era algo perfectamente normal. De chicos no siempre distinguimos los fragmentos de infierno que les tocan a los grandes. Algunas de las ocupaciones de Lily en aquella casa eran los dulces, la costura y el tejido. Ahora mismo, mientras escribo esto, tengo puesto un pullover azul que me tejió hace años y que del lado de adentro lleva prendida con un alfiler de gancho una medallita de la virgen. Lily era creyente y supersticiosa (si es que hay diferencia entre ambas cosas): otra de sus especialidades era curar el empacho con un cinturón de tela mientras murmuraba unas palabras que jamás pude escuchar claramente, pese a haber sido su paciente decenas de veces. Mis primos y yo adorábamos revolver los cajones de su habitación en busca de tesoros como collares de perlas y aromáticos pañuelos con los que nos disfrazábamos. El color favorito de tía Lily era el violeta, no sé porqué ese detalle siempre me resultó extraño. Pero lo que a mí más me gustaba era revolver el cajón de su mesita de luz en busca de estampitas con imágenes de santos y santas con la infaltable hagiografía en el reverso. Me divertían la relación de milagros y tormentos y las oraciones apropiadas para interpelar al santo y pedirle cosas.
Una noche, durante una reunión familiar, mis primos y yo, aburridos de la sobremesa, nos metimos en la habitación de Lily para realizar nuestra distracción favorita. Cada uno se abocó a un mueble. Yo elegí una cómoda que tenía unos cajones pesadísimos. Me tiré al suelo y empecé por el de más abajo. Lo abrí, levanté unas telas y ahí lo vi: un espléndido revólver plateado de cachas nacaradas. Excitado por mi descubrimiento llamé a todos y levanté mi juguete. Lo noté extrañamente pesado. Cuando se acercó mi primo el mayor le apunté y quise tirar del gatillo. Lo noté extrañamente duro. Mi primo dijo: “Me parece que ese es un revólver de verdad” “No, cómo va a ser de verdad” dije yo, que pensaba que las armas de verdad debían ser negras. No hubo tiempo para más: la mano de algún adulto alertado por mi prima me quitó el revólver de las manos. Supe después que era un 38 largo que mi tía había querido guardar cuando mi abuelo había enterrado las armas en el patio en los comienzos del 76.
Tía Lily sobrevivió a todos los mayores de la casa. Con ella aprendí el género de la hagiografía. Esta es la suya.

martes, septiembre 05, 2006

Tíos abuelos III: Mi tío el Negro y su perro Sócrates

Mi tío el Negro era bioquímico y eso era suficiente para convertirlo en el intelectual de la familia. Mientras su hermano (mi abuelo) andaba a los tiros con los conservadores él se dedicaba a estudiar la sangre desde un punto de vista más teórico y menos peligroso. Una vez hasta lo escuché hablar sobre Renan, el biógrafo de Jesús, pero como yo era muy chico, nunca llegué a saber qué tan profundos o vastos eran sus conocimientos. Mi tío abuelo era uno de esos venerables profesionales de pueblo, un doctor de poncho, if you know what I mean. De joven había pagado el aborto de una noviecita para descubrir años después, ya casado, que era completamente estéril. La paternidad es una cuestión de fe, dicen. Era un hombre agradable, pese a que una vez me extrajo una muestra de sangre cortándome la yema del pulgar con el golpe seco de una hoja de afeitar y eso, claro, no fue nada agradable. De grande se enfermó de depresión. Cuando mi padre lo llevó a Buenos Aires para ver a un psiquiatra, abrió la puerta del coche en plena ruta y se hubiera arrojado al asfalto si no lo hubieran sujetado a tiempo. En los comienzos de la enfermedad se había comprado un hermosísimo setter irlandés al que llamó Sócrates. El Negro no dejaba de hablar de lo listo que era su perro. Los fines de semana mi tío y su mujer se iban al campo con el animal. Una forma de vida envidiable, sin dudas. Pero la tristeza pudo más (parece que siempre puede) y mi tío abuelo el Negro murió.
Unos días después del entierro, la viuda estaba sentada en el sillón grande del living mirando el noticiero de la tarde y el setter estaba ovillado a su lado. De pronto el perro hizo un gemido. La mujer lo miró y le preguntó: “¿Lo extrañás al Negro, Sócrates?”. Al escuchar el nombre se su amo el perro alzó la vista y comenzó a llorar. Lloró y lloró hasta ahogarse. Cuando llegó el veterinario ya no había nada que hacer. Sócrates murió de pena esa misma noche.

viernes, septiembre 01, 2006

Tíos abuelos II: Tía Rosa, la espiritista.

Tía Rosa era espiritista. Sin embargo, yo no me la imagino guiando una sesión como la que cuenta Pirandello en Il fu Mattia Pascal, porque me resisto siquiera a considerar que la tía empleara alguna clase de truco. Tía Rosa creía con una fe abigarrada.
Su vida fue larga, y contrariamente a lo que se podría esperar, el prolongado comercio con los espíritus no le dio serenidad frente a la muerte, sino un temor casi morboso. Prolongado fue también su final, asistida en su enfermedad por su hija M. a la que tiranizaba como sólo pueden hacerlo los enfermos. Postrada, no le faltaba voz para gritar sus órdenes y se enfurecía si no se cumplían al instante y al detalle. En rigor, la amorosa diligencia de M. parecía irritar más a tía Rosa, que se afanaba en traducir los tormentos de la enfermedad y la vejez para que la hija sana y joven los sufriera a su vez.
Esta curiosa forma de la com-pasión no cedió ni en los instantes finales: tía Rosa le gritó a M. que se acercara a la cama y, cuando esta estuvo cerca de la moribunda, una garra le aferró el antebrazo y la voz rabiosa de Tía Rosa gritó su última orden : “¡Vos tenés que venir conmigo!¡Vos tenés que venir conmigo!”.
Horas después, cuando el velatorio estaba terminando y sólo quedaban los parientes más cercanos, M. todavía temblaba.

martes, agosto 29, 2006

Tíos abuelos I: Guille, el anarquista.

Mi tío abuelo Guille era anarquista de los de verdad. En plena gloria peronista fue preso por participar de una gran huelga de los ferroviarios. Había llegado de muy joven desde las Baleares. Hace unos años tuve la suerte de visitar el pequeño puerto en el que se embarcó y lo primero que pensé cuando estuve allí fue que el hambre debió ser mucha para abandonar un lugar tan hermoso. Por supuesto Guille nunca se casó, aunque no era feo, porque como anarquista consecuente, desconfiaba de todas las instituciones, incluyendo el matrimonio y (hay que decirlo) la higiene. Su lema era: “Me baño una vez al año, lo necesite o no”. Un ecologista avant la lettre, mi tío, aunque no faltará el malintencionado que quiera ver en esta férrea convicción suya la causa de su prolongado celibato. Pero lo más impresionante era su desconfianza frente a la institución médica (hoy habría que decir la “industria”). Detestaba a los médicos y jamás pisó un hospital. Por eso, ya de viejo, cuando la familia lo obligó a aceptar una visita del doctor y éste dictaminó que era necesario realizarle una pequeñísima operación que no implicaba el menor riesgo, Guille se murió. De susto, dirán algunos. Yo digo que se murió para no dar el brazo a torcer porque era un anarquista de los de verdad.

miércoles, agosto 23, 2006

Hometown

Allí comprábamos los cartuchos y las balas, allí cargábamos bidones de nafta que alimentaban los temibles fuegos del viejo pirómano. Allí hubo un hombre que fue devorado por sus propios chanchos. Allí tenían sus tierras los ancestros maternos de nuestro ilustre ciego. Allí, hace unos días, ocurrió esto.

viernes, agosto 18, 2006

Dear Flanders

Siempre me gustó pertenecer a esta minoría. Allí donde algunos veían una enfermedad yo veía un rasgo aristocrático. Pero no me engaño: en la lista de los que comparten mi condición hay ejemplares de sobra para justificar los dos puntos de vista.

Gracias G. por el link.

lunes, agosto 14, 2006

Un secreto

Parque Lezama


Durante cinco años viví en el parque Lezama. No era yo uno de esos marineros rusos que quedaron encallados ahí. Una vez vi a uno de esos náufragos de la perestroika entrar en el almacén “La fortaleza de San Telmo” babeando y temblequeando y pude observar que tenía un enorme hueco en la cabeza rapada –había sido operado y debía faltarle medio cerebro-. Salió con una botella de alcohol medicinal (Él y sus compañeros lo mezclaban con el tetrabrick, y eso cuando había vino). Yo no necesitaba combatir la intemperie porque tenía mi cálido hogar a metros de Brasil y Defensa, pero me gusta más decir que vivía “en” el parque que “cerca” del parque, y siento que eso no es del todo falso porque pasaba muchas horas bajo la galería de tipas o cerca del Museo histórico, mirando los gatos, o bien en la galería de palmeras y maceteros que cruza el parque hacia el mirador que da a Alte. Brown. En esa galería descubrí un secreto del parque Lezama que voy a revelar ahora. Es algo así como en The purloined letter, de Poe: Las bases de los maceteros -que alguna vez tuvieron una especie de cactus parecido al aloe vera- tienen cuatro caras. En todas esas caras hay un bajorrelieve que representa a una mujer que tiene la mano izquierda sobre el pecho y la otra levantada a un costado de la cabeza. En todas menos en una. Porque una de las 128 mujeres que están representadas en las caras de los 32 maceteros del parque Lezama ha reunido los dos brazos sobre el pecho. A esa, a la distinta, yo, que no tengo fe, le pedía cosas. Los más escépticos argumentarán que yo dirigía mis oraciones al resultado de un error o acaso de una broma de uno de los obreros que hicieron la última restauración. Yo no lo descarto, pero advierto que acaso ese obrero que se equivocó o que creía estar haciendo una broma pudo ser instrumento de alguna divinidad caprichosa. “No sé a qué poderes he servido”, dice un espléndido verso de Enrique Molina. Esta mañana de clima intratable fui al parque Lezama sólo para detenerme frente a la mujer que tiene los dos brazos sobre el pecho y decirle “gracias”. Yo sé bien porqué.

viernes, agosto 11, 2006

Se ve que para algo usé la cuchara...

Cuando estoy borracho actúo como si estuviera sobrio.
Cuando estoy sobrio actúo como si estuviera borracho.
Así me va.

miércoles, agosto 09, 2006

Superchería

La verdad es esta: trabajo más por superstición que por dinero.

martes, agosto 08, 2006

L'Inferno

1-Anoche soñé que me atacaba una bandada de murciélagos albinos, pero no fue una pesadilla porque yo no tenía miedo.

2-Esta mañana recibí este mail:

Carissimi alunni,

il proposito di questa mail è soltanto ricordarVi che la lezione di mercoledí, l'anticiperemo martedí ... agosto dalle ... alle ... nell'aula ... del ... piano.
Vi chiedo di portare l'Inferno. (Les pido que traigan el Infierno)
Cordiali Saluti.

X.

Tuve que reprimir la enorme tentación de responder:

"Io L'Inferno lo porto sempre con me. Grazie."

lunes, agosto 07, 2006

Su sueño me quema todavía

Manuel Castilla es muy conocido por ser el autor de las letras de temas folklóricos muy populares como "La pomeña" o "Balderrama". Pero su obra poética también tiene maravillas como esta:

Niño dormido en un mercado

He visto un niño colgando del techo de un mercado
En Santa Cruz de la Sierra, en Bolivia.

Dormía en su cuna de lona
Entre el chillido verde tierno y hediondo de los
Monos,
Entre ramos de acelgas arrugados,
Entre los mágicos y desnudos cuerpos humanos de
Las zanahorias
Junto al pan hebroso y blanco de las mandiocas.

Ahora lo recuerdo
Su sueño me quema todavía
Con la leche apurada que le daba su madre,
Con el pico crepuscular de los tucanes
Que lo hubieran tragado como a un tamarindo.

El niño era una semilla preñándose en la lluvia
Sin saber si iba a ser una flor o una lechuga.



. Manuel Castilla, Esta tierra es hermosa.

jueves, agosto 03, 2006

Fear not, dear friend, but freely live your days

Fear not, dear friend, but freely live your days
Though lesser lives should suffer. Such am I,
A lesser life, that what is his of sky
Gladly would give for you, and what of praise.
Step, without trouble, down the sunlit ways.
We that have touched your raiment, are made whole
From all the selfish cankers of man's soul,
And we would see you happy, dear, or die.
Therefore be brave, and therefore, dear, be free;
Try all things resolutely, till the best,
Out of all lesser betters, you shall find;
And we, who have learned greatness from you, we,
Your lovers, with a still, contented mind,
See you well anchored in some port of rest.

R.L. Stevenson

Stevenson era un narrador genial, un poeta delicado, pero sobre todas las cosas era un gran tipo, muy querido por sus amigos. Yo también lo quiero. Es sin dudas una de esas personas a las que me hubiera encantado conocer. Me hubiera gustado ser su amigo. El pulso de sus obras me hace bien.
Yo no soy un justo, pero también agradezco que en la Tierra haya Stevenson.

Update:

Y pongo otro, de guapo que soy:

Some like drink
In a pint pot,
Some like to think;
Some not.

Strong Dutch cheese,
Old Kentucky rye,
Some like these ;
Not I.

Some like Poe,
And others like Scott,
Some like Mrs. Stowe;
Some not.

Some like to laugh,
Some like to cry,
Some like chaff;
Not I.

viernes, julio 28, 2006

Chocolate Suizo

Entonces, mientras hacemos inútiles esfuerzos por levantarnos, ella me dice: "¡Qué decepción! Yo pensaba que en la embajada de Suiza iba a haber chocolatitos Lindt para servirse. Pero no, no había".

martes, julio 25, 2006

Das Unheimlich







Estos puttini de terracota esmaltada fueron realizados por Andrea della Robbia (Firenze 1435 – 1528) y decoran el pórtico del Ospedale degli Innocenti, creado en 1419 en Firenze para albergar y educar chicos huérfanos o abandonados. Hasta 1875 existía una rueda sobre la que las madres exponían a los bebés rechazados o que no podían criar.

Miralos bien. Puede ser que se te aparezcan en sueños.

viernes, julio 21, 2006

What more can one want?

El entrañable irlandés con un cigarrillo en la mano.


La tumba más besada.


Ayer hablé con alguien que me dijo que no le gustaba Oscar Wilde. No recuerdo si era hombre o mujer (creo que era mujer). Hoy veo que mi post anterior generó una discusión sobre el cigarrillo que me hizo recordar una cosa: Una vez, frente a la tumba de Oscar Wilde, llena de besos, me acordé de una frase suya que decía que “A cigarette is the perfect type of a perfect pleasure. It is exquisite, and it leaves one unsatisfied. What more can one want?”. Entonces me olvidé por un momento de mis pudores escépticos y le dejé un cigarrillo. Fue la única vez que hice algo así en mi vida.

jueves, julio 20, 2006

Sickness (Now I wanna be your dog)

Cuando era chico mis padres no me dejaban tener perro porque creían -y siguen creyendo- que todo animal está enfermo por definición. Yo creo lo mismo de los seres humanos.

miércoles, julio 19, 2006

Y te digo más...

Hay mujeres que simplemente enviudan. Otras, en cambio, enviudecen*.


*Enviudecer: acción y efecto de perder el marido y florecer.

(Gracias L. por la iluminación)

lunes, julio 17, 2006

Conectores

¿Cómo no quererte si después de contestarte una pregunta tu primera reflexión es: "Vos sos una persona de conectores"?

miércoles, julio 12, 2006

Retóricas de la distancia

En su libro Cynismes, Michel Onfray se refiere al báculo de Diógenes como parte de una retórica de la distancia. Es decir, como parte de una ordenada y premeditada disposición de señales que significan simplemente: déjenme en paz.
Otro ejemplo de esa retórica, pero de un carácter casi opuesto, se encuentra en el libro Vida, poesía y locura de Friedrich Hölderlin, escrito por un contemporáneo suyo, Wilhelm Waiblinger, que solía visitarlo durante los años de la famosa “locura”. Entre otras cosas, dice esto: "Empleaba alocuciones corteses en todas partes y era como si realmente con ellas quisiera mantener expresamente las distancias con todo el mundo."

Siempre me gustó esta idea de “retórica de la distancia”, porque yo, como muchos otros, supongo, deseo una cosa sobre todas las demás, y eso es, precisamente, que me dejen en paz. Mi propia retórica de la distancia, fatigosamente elaborada en la larga y desigual lucha contra el mundo, es una combinación de las dos estrategias que acabo de presentar: Siempre tengo una palabra halagüeña a flor de labios y, por las dudas, un palo en la mano.

viernes, julio 07, 2006

Dichos populares III: Entre gitanos no nos vamos a adivinar la suerte.

Recuerdo que cierta vez en una ciudad extraña, en un camino de tierra, me interceptaron tres gitanas y me ofrecieron anunciarme el porvenir. Yo era muy joven, tenía apenas dieciocho años y me encontraba en un estado miserable. On n’est pas sérieux quand on a dix-sept ans, nos dice Rimbaud, pero yo ya tenía dieciocho y, si bien faltaban dos años para que perdiera la fe definitivamente, ya era un chico grave. No me faltaban razones (Quien haya tenido que mendigar comida para sobrevivir sabrá comprenderme). Aunque mi presente era desgraciado, yo no quería saber mi futuro. Primero me limité a negarme con un gesto, pero las gitanas eran insistentes. Cedí. Ceder es fácil cuando nada importa. La gitana más gorda me dedicó una sonrisa desdentada y me agarró la mano. Apenas miró mi palma, se le arrugó la cara y desaparecieron los espacios vacantes de su mueca. Me dijo: “No, hijo, andá. Entre gitanos no nos vamos a adivinar la suerte”. Cuando llegué al macadam me di vuelta. Las gitanas habían desaparecido.

miércoles, julio 05, 2006

Mirándola

Una vez es demasiado, dos, un exceso. Nunca, lo más probable.

(...)E vidi da l'antica sua pregione
l'alma partir per abitare altrove,
e vidi inanti a lei per guida un cieco.


Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494)

martes, julio 04, 2006

Gladius

Mediodía, cruzábamos Chenaut. Frente a nosotros, avanzaba una familia de gente fea: papá, mamá y en el medio una nena con cara de culo y una espada de He-man en la mano. Cuando pasamos a su lado, el padre le dice a la nena: "Metele a tu madre la espada en la nariz". Nos llevó una cuadra recuperarnos del ataque de risa.

lunes, julio 03, 2006

Divina proporción

El viernes antes de acostarme y después de hacer mi consabido número de Music Hall, me tomé dos whiskys. Esa noche soñé con dos leones. Dos leones machos que avanzaban por un prado hacia una cabaña en la que estaba yo, el fugitivo de la justicia.

Dos whiskys, dos leones. A veces la armonía divina se expresa en estas sencillas ecuaciones.

viernes, junio 30, 2006

Sugerencia

Anoche, al regresar a casa, vi en un kiosko un titular que decía “Desapareció el cantante de Intoxicados”. Creo que era de diario Popular. No pude evitar pensar que una pluma más diestra en matices hubiera titulado:

“El cantante de Intoxicados se hizo humo”.

Ahora más que nunca

Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light.

martes, junio 27, 2006

E anche il vino non sa che di nebbia. (C. Pavese)

El fin de semana hice un puchero machazo. Lo acompañé con malbec y lluvia y niebla.

viernes, junio 23, 2006

He estado sentado

He estado sentado viendo un desfile de gente que viene y me explica el mundo. Las explicaciones siempre son tristes. ¿Hay algo que a la larga no lo sea? Yo nunca le explico el mundo a nadie. Las pruebas cansan la verdad, decía Braque. Yo estaba cansado antes de empezar.

He estado sentado en un país extranjero y ha venido un asesino a matarme. No tuvo suerte. Lo perdoné. En cualquier caso lo hubiera perdonado. Mateo 5: 39 ¿Tengo más mérito, puesto que no soy creyente?

He visto suficiente maldad y he escuchado a continuación demasiados brutos predicar la fe en la educación. Bienaventurados los que creen. Yo no tengo esa ventaja. Creeds and schools in abeyance (W. Whitman)

Pero hoy es viernes, el día de Venus. Olvidemos todo esto y bebamos hasta perder el sentido.

martes, junio 20, 2006

Renato Cesarini y el arte de la seducción

El maestro Renato


Renato Cesarini solía explicar a sus delanteros cómo evitar caer en el temido off side con un genial enunciado: “Usted hace que va, y no va, pero va.” Y es que ciertamente no hay nada peor que ser detenido en un ávido pique por un banderín solferino y quedar fuera de juego. Por eso hay que saber fingir (si no, estás frito, decía Céline).

El poeta es un fingidor que finge constantemente,
que hasta finge que es dolor, el dolor que en verdad siente.


(Fernando Pessoa)

Así también el deseo. Entonces hago que voy, pero no voy, y hasta ahí la histeria. Sin embargo el imperativo insoslayable es ir, lo sabemos. Entonces voy. Como estos endecasílabos de Miguel Hernandez (aunque en ellos no se trata de “ir”, sino de “irse”, que no es lo mismo) en los que resuena la dinámica del gran Renato:

Me voy, me voy, me voy, pero me quedo,
pero me voy, desierto y sin arena


(Aparentemente, ni Pessoa ni Hernandez hubieran caído en off side)

Lo del maestro Renato Cesarini es, en el fondo, una verdadera clase de seducción. Quién sabe si sus delanteros supieron entenderla en su verdadera magnitud.

jueves, junio 15, 2006

Cuirassier blessé à cheval

Anoche, después de cenar, bajé de la biblioteca el episodio “Le tour de Gaule” de Asterix para prestárselo a mi chica. Mientras lo hojeaba, me encontré con una fotocopia de un dibujo de Theodore Géricault, llamado Cuirassier blessé à cheval (Coracero herido a caballo). Esa fotocopia presidió durante cinco años mi pizarrón de corcho y durante cinco años yo fui ese coracero herido. Podría decir que me “identificaba” con él, podría decir que me “sentía” como él, hasta podría decir que “estaba obsesionado” con él, pero lo más justo es, sin dudas, afirmar que durante cinco años YO FUI ese coracero herido.
Más tarde las mudanzas (en todos los sentidos) lo cambiaron de sitio. La épica del coracero napoleónico que regresa vencido desde Rusia con la cabeza vendada y el brazo en cabestrillo acabó por refugiarse en esa otra épica gala, junto a bardos desafinados, comedores de jabalíes y jefes que temen que el cielo caiga sobre sus cabezas.
El dibujo es un estudio, y a mí me gusta muchísimo más que ese otro Cuirassier blessé quittant le feu, que es un óleo, pero que muestra al coracero a pie, llevando al caballo del cabresto. Cuando visité la tumba de Géricault (está en Père Lachaise) le agradecí por haberme ayudado a mantenerme digno en la derrota.




Cuirassier blessé à cheval




Cuirassier blessé quittant le feu




La tumba de Géricault en Père Lachaise

martes, junio 13, 2006

Tautologías otoñales

Cuando salimos de La Continental ya no llovía. Caminamos desde Callao y Corrientes hasta el zoológico (más exactamente hasta un bar sobre República de la India). Por Las Heras, casi llegando a Coronel Díaz, le digo a T: “Estas hojas son hermosas”. Me refería a una espesa línea de hojas muertas amontonadas en el medio de la vereda. No sé si era la lluvia caída, no sé si era la noche o la luz de la avenida, no sé si era el vino, pero esas hojas se veían muy bien, quiero decir, cada hoja se distinguía de las otras. Podría decir que brillaban (en rigor, la primera palabra en la que pensé ahora al recordar la escena fue “glow”).
T estuvo de acuerdo, pero me advirtió “Cuidado que podés pisar un sorete de perro escondido”. Sin fastidiarme le respondí: “la belleza es la belleza, no importa la mierda que haya debajo”.
Creo que él dijo algo así como que, de todos modos, no debería caminar sobre ella.

lunes, junio 12, 2006

Viendo perros (but not for me)

-El problema con los perritos machos es que les puede tocar un animal que sea dominante y eso puede llegar a ser un problema.
-Ah, un macho alfa...
-Sí, yo no quería decirlo de esa manera para no parecer pedante.
-Quedate tranquilo, el pedante soy yo.

viernes, junio 09, 2006

Vin chaud

Entonces esto... que me va a venir muy bien.



(gracias, M.)

lunes, junio 05, 2006

Leiva

Leiva era rengo, manco y tuerto. Se acercaba boleando la pierna que no podía doblar, miraba fijo con su ojos azules -no estoy seguro de cuál daba más miedo, si el bueno o el de vidrio-, y con su mano izquierda se agarraba la muñeca derecha y ofrecía su mano muerta, porque un hombre no da la zurda. Cuando uno ya tenía esa carne pesada entre los dedos, Leiva fingía unos sacudones manipulando la muñeca arriba y abajo con la mano sana . Esa no era su única proeza, también trenzaba cuero -una vez me regaló un rebenque- y tocaba el acordeón, o fingía que lo tocaba. Cómo se había hecho sus heridas nunca llegué a saberlo. Leiva era correntino, y acaso hubiera recibido sus medallas de tullido en algún Lepanto mesopotámico. Lo primero que preguntaba era siempre esto: “¿Qué dice, Don Carlos?¿Me trajo los tubos?”. Entonces mi abuelo sacaba de la camioneta las botellas envueltas en papel y se las daba. Leiva tenía varios perros, algunos casi tan tullidos como él. Yo les tenía miedo y demoraba en abandonar la seguridad de la caja de la camioneta. No sé cómo supe ni si era cierto que cuando se emborrachaba la emprendía a rebencazos con la chancha mala y que cuando iba al pueblo, volvía siempre cruzado sobre el lomo del caballo, que por suerte, o más bien por costumbre, se sabía el camino de memoria.
Poco antes de morir, su cirrosis era tal que se ataba un hilo en los pantalones a la altura del ruedo para no regar de mierda todo el rancho.

Me impresiona saber que yo soy el único que lo recuerda.

jueves, junio 01, 2006

De una madre a su hija

"Inteligente, lindo y con plata queremos todas, nena. Tachá lindo..."

miércoles, mayo 31, 2006

Traduttore traditore III

En realidad, pensaba responder al pedido que Jack me hace en un comentario al post anterior con otro comentario. Pero la cosa resultó en una de esas entretenidas complicaciones, de modo que se vuelve imposible una respuesta breve. Por eso escribo este post.

Se trataba el asunto de la versión original de un poema de Ungaretti, que Jack tenía en español, en una traducción que aparentemente está tomada del Libro de los sueños de Borges (¿Será suya la traducción? Yo tendería a pensar que sí)
El poema se llama "Un sueño habitual" y es el siguiente:

El Nilo sombreado
las bellas morenas
vestidas de agua
burlándose del tren.

Fugitivos.

Este poema pertenece al libro L'Allegria, que recoge poemas escritos entre 1914 y 1919 (pavada de años), y se encuentra en la última sección del libro llamada, paradójicamente, "prime" (primeras). Los poemas que la componen fueron escritos en Milán y en París en 1919. Acá vino la primera confusión, porque el libro Sentimento del tempo (1919-1935) también tiene una sección que se llama Prime, sólo que esta vez sí se encuentra al principio. Superada la primera trampa, me enfrenté al poema. La versión que aparece en casi todas las ediciones es esta:

Un sogno solito

Il Nilo ombrato
le belle brune
vestite d'acqua
burlanti il treno

Fuggiti

Todo viene bastante bien hasta el último verso. A la luz de la traducción que citó Jack, yo esperaba encontrarme con un fuggitivi. Pero no. En su lugar me encontré con un participio pasado en plural: fuggiti. Por método y por prudencia, lo primero que hice a continuación fue buscar otras traducciones al español, con los resultados que siguen:

Un ensueño acostumbrado

El nido (sic) sombreado
las bellas morenas
vestidas de agua
burlando el tren

Fugado se ha ya.

(Traducción de Vicente Spinelli para Ediciones de la Biblioteca del Littorio, buenos Aires, 1932)

Naturalmente, yo quiero creer que lo de "nido" en lugar de "Nilo" es una errata, ya que ese río está demasiado ligado a la biografía de Ungaretti. De "Fugado se ha ya" no voy a decir nada, para qué...

Desanimado, recurrí a otra traducción:

Un sueño frecuente

El Nilo sombreado
hermosas morenas
vestidas de agua
se burlan del tren

y ya se fugó

(Traducción de Pedro Juan Vignale para Edición de "Los amigos del libro italiano en Argentina", Buenos Aires, 1936)

Es evidente que los dos traductores han querido dar cuenta de la fugacidad de la escena, pero han fracasado en traducir la fugacidad del poema. Donde en el original hay una sola palabra, las versiones en español parecen necesitar de un mínimo de cuatro.
El participio pasado Fuggiti (huídos, escapados) no se puede estar refiriéndose al tren, porque está en plural. tampoco puede estar refiriéndose a las bellas morenas, porque su género es masculino (dice fuggiti, no fuggite). La conclusión es que fuggiti incluye al tren y a las morenas. Uno y otras ya han desaparecido. Entonces no nos queda más remedio, una vez más, que darle la razón al viejo. Pero... -resulta que siempre hay un pero- ya casi satisfecho, indago un poco más (maldita curiosidad) y doy con una edición crítica (a cura di Cristiana Maggi Romano para la Fondazione Arnoldo e Alberto Mondadori, Milano, 1982) que da cuenta de tres versiones para el verso final:

Fuggiti

Fuggito

È già fuggito


En fin, Jack, la próxima vez tráigase algo más sencillito, viejo (bueno, por lo menos era breve...)

lunes, mayo 29, 2006

È già autunno

Me gustan los que vienen por un verso o por un poema. Como el señor mayor que hoy vino por este:

È già autunno

È già autunno, altri mesi ho sopportato
senza imparare altro: ti ho perduta
per troppo amore, come per fame l'affamato
che rovescia la ciotola col tremito.

Elio Pagliarani

Ya es otoño, otros meses soporté
sin aprender más que esto: te he perdido
por demasiado amor, como por hambre el hambriento
vuelca en su temblequeo la escudilla.

Me dijo mal el nombre del poeta, pero se lo encontré igual, revolviendo antologías. Triste habilidad que no me da dinero, pero a veces me alivia un lunes. Cada uno se envanece con lo que puede.

viernes, mayo 26, 2006

Epitafio

Uno de los libros que estoy leyendo es I Ragionamenti de Pietro Aretino. Originalmente se publicó en 1539 y consta de tres partes: la vida de las monjas, la vida de las casadas y la vida de las putas. La edición que tengo (de 1919) se me deshace en las manos, que me quedan manchadas de un extraño polvillo rojo. Es incomodísimo, me mancho la ropa, la cara, un desastre. Sin embargo, es el libro al que más tiempo le estoy dedicando y el que más ganas tengo de agarrar cuando dispongo de tiempo libre.
Por otra parte, el epitafio que Pietro Aretino redactó para su propia tumba es uno de los que más me gustan (después del de Groucho Marx, acaso insuperable). Es una pena que no le hayan hecho caso...


Qui giace l'Aretin poeta tosco
di tutti parlò mal fuorché di Cristo
scusandosi col dir: "non lo conosco"


(Aquí yace el Aretino, poeta toscano.
De todos habló mal, menos de Cristo
excusándose diciendo: "No lo conozco")

lunes, mayo 22, 2006

Broma para decimonónicos (o lo que uno hace por los amigos)

Domingo 22 hs en el Once.

Locutor: -...Y quiero agradecer a mi amigo y cantante profesional D. Conde por cantar esa canción tan linda y tan positivista (sic).

A.M.: - ¿Pero cómo? ¿Dijo que se llamaba Conde o Comte?!

Cena

Io: -Ya estás colocada. Y eso que no querías tomar.
Lei: -Es que es como irse a bañar: uno no quiere entrar, pero una vez que entra ya no quiere salir.

jueves, mayo 18, 2006

Mi lugar en el mundo

Quello a sinistra sono io

Méprise

Curiosamente o no (las explicaciones se las dejo a otros) la chicas que me han demostrado mayor desprecio no han sido las más lindas, sino las menos lindas (“Il n’y a pas de femme laide”, me enseñó Pushkin).

Nota: cuando digo desprecio me refiero al trato, a la manera, independientemente de la aceptación o el rechazo frente a mis –pongamos- “furores viriles”.

miércoles, mayo 17, 2006

The importance of being E.

A- La especie tenía un plan para mí.
B- La comunidad de los hombres tenía un plan para mí.
C- Mis padres, pobres, tenían un plan para mí.
D- Mis ex (salvo el arbolito aparente, claro) tenían un plan para mí.
E- Según recuerdo, yo nunca tuve un plan, a excepción de huir de los planes ajenos. Eso me ocupó todo el tiempo.

lunes, mayo 15, 2006

La vida color de Whisky (o la tragedia de tener siempre razón)

Cada tanto me sucede que ceno con whisky. Digo que me sucede porque en general se trata más bien de un accidente: el hambre irrumpe en el fragor de los faroles, incapaz de cambiar la inercia de los picos ya calientes y ya ávidos. Se cumple entonces un gesto y el diligente camarero de turno ofrece la comida y más hielo y más whisky. E così via.
Recuerdo una ocasión de rupete largo y taciturno en un bar de esquina (La esquina persiste, el bar no). Estábamos con A. desde temprano discutiendo, lotófagos que somos, sobre el sentido del viaje de Odiseo. Y bebíamos. En esa época íbamos de casa al escabio y del escabio al hogar, según la oportuna reformulación de la famosa máxima justicialista. A. postulaba la importancia del regreso y del hogar. Yo, la sed de aventura. Y así se debatía Odiseo en nuestro piélago dorado. Entonces vino el hambre. Pedimos pizza y más whisky y seguimos la discusión hasta que nuestros argumentos naufragaron –justo es confesarlo- en un torpor irremontable.
Una semana después A. me llamó por teléfono y me dijo que durante los días posteriores a nuestro encuentro había estado pensando mucho en el tema que habíamos discutido.
-Estuve pensando y tengo varios argumentos.
-Excelente- respondí. –Pero me llevás ventaja, porque yo no volví a pensar en el asunto.
-No, no importa- dijo él. –Tengo varios argumentos en TU favor.

Fue por medio de cosas así que A. me enseñó que tener siempre razón es trágico y, sobre todo, una mala idea.

jueves, mayo 11, 2006

Margarito's list

Machete
Motoguadaña
Hacha de mano
Pala de punta
Pala recta
Antiparras protectoras
Barbijos
Tapones para las orejas
Botas de goma
Mameluco
Bidón
Embudo
Off
Aceite
Combustible (Super)
Tabaco
Yerba

Creo que con eso estamos. ¿Me estoy olvidando de algo, Tazelaar?

Buen fin de semana para todos. La selva nos espera.

martes, mayo 09, 2006

In the kitchen (uno de mis bocadillos preferidos)

Sos muy linda y te quiero mucho, pero hablá con prudencia porque tengo un cuchillo en la mano y ganas de matar nunca me han faltado.

lunes, mayo 08, 2006

Machete

Ayer me compré un machete. No puedo esperar a usarlo.

jueves, mayo 04, 2006

Mein Tod

Durante años quise morir. Finalmente, cuando fui escuchado y fue concedido mi deseo, vino la felicidad a arruinarlo todo.

"Tú eras mi muerte:
Mientras todo se me escapaba,
a ti te podía retener."

Paul Celan

I will survive...

Conozco muchas humillaciones. Pero nada es más humillante que sobrevivir al amor.

viernes, abril 28, 2006

Mapa de ecos

Estas son algunas de las frases que persisten escritas con marcador rojo en nuestra pizarra blanca:

"¡Hurra! La nariz está terminada"


"Maestro Leonardo ¿Perché tanto vi dolete?"


"Desgraciado de aquel que por algo se distingue"


"You must know that I'm not particularly tender"


"Ein kleiner Vogel singt im Tamarindenbaum"


"The whole world is three drinks behind"

jueves, abril 27, 2006

Mi monstruo favorito

"... es como cuando ves al típico gordito estudiando economía en el subte y te decís: 'este pibe no puede a llegar a ninguna parte'... ¡Y él no lo sabe!"

miércoles, abril 26, 2006

Yo desmalezo, tú desmalezas...

Necesito una desmalezadora a explosión, también conocida como motoguadaña. Compro, alquilo o acepto como regalo. Escucho ofertas. Mi vida depende de ello. Oh, sí.

viernes, abril 21, 2006

S.

Un tinto y unas tortillas en el Preferido concedieron la fácil liturgia del encuentro con S., nuestra chica en París. Manantial y yo, dos caballeros, nos apretamos de un lado de la única mesa libre y S. se sentó frente a nosotros como en un examen, que como dice Manantial, es la lucha entre un desesperado y un aburrido. Pero este no era un examen, porque aunque éramos dos aburridos, la chica no parecía desesperada.
Por turnos más o menos pisoteados cada uno contó sus cosas y todo fluyó como antes, como siempre.
Después anduvimos rebotando un poco por Palermo hasta dar en un bar en el que tomamos unos tragos bastante mediocres (de ahí la resaca). La conversación fue diversa: yo, para escándalo de S. que se preguntaba cómo demonios sé esas cosas, aporté un nombre más a la lista de personajes célebres muertos a los 27 que llevamos con Manantial (tenemos otra para los 37): José Quiñones, el prócer de la aviación del Perú, único kamikaze latinoamericano que yo sepa, que se lanzó con su avión contra un campamento ecuatoriano en 1941, dejando, por cierto, su vida en la acción. Manantial ("Onorate l’altissimo poeta”) contó de sus escritos y S. contó algunos episodios parisinos: un roedor palermitano y funámbulo dio pie a su relato sobre las ratas del Sena, prolíficas y audaces. Pero fueron sus anécdotas del Metro las que más me asombraron, porque pude ver en ellas las dos caras de la civilización. Por un lado me encantó saber -yo que me quejo todo el tiempo de que ya no se puede leer en el bondi o en el subte- que está prohibido hablar por celular en los medios de transporte públicos. Eso es civilización, no como acá que están discutiendo si lo prohíben en las escuelas. Pero por otro lado, no me gustó nada escuchar como S. fue golpeada por un borracho en un vagón del metro y que nadie, absolutamente nadie, moviera un dedo para ayudarla, porque parece que mirar al otro no solo no es civilizado, sino que es hasta ofensivo, incluso si al otro lo está zamarreando un desquiciado hijo de puta.

jueves, abril 20, 2006

Resaca

Anoche tenía bien claro lo que quería escribir y también cómo escribirlo.
Hoy sólo tengo resaca.

martes, abril 18, 2006

In the bathroom

She: A mí me gustaría tener tu perspectiva.
Me: (slightly flattered) Bueno, en fin, seguramente ganarías menos dinero...
She: No, no, me refiero a cuando hacés pis.
Me: ...

miércoles, abril 12, 2006

And then she said...

"¡Vos, cuando sabés adonde están las monedas y las drogas, sos un peligro!!!"

martes, abril 11, 2006

Ni l’un ni l’autre

Miserablemente repartido entre Dios y el César, no sirvo a ninguno ni a mí mismo.
Me falta fe hasta para morirme.


Aunque acaso estas lecturas terminen por matarme...

viernes, abril 07, 2006

'Tis the tempestuous loveliness of terror

El título de este post es el primer verso de la última estrofa de un poema que Percy B. Shelley escribió en 1819 inspirado por un cuadro que se encuentra en la Galleria degli Uffizi de Florencia. La obra representa una cabeza de Medusa y en aquella época fue atribuida a Leonardo Da Vinci, pero posteriormente se impuso la opinión que sostiene que esta Medusa pertenece a un ignoto pintor de la escuela flamenca.
El poema de Shelley describe la pintura y es un temprano ejemplo del tópico de “lo bello medúseo” que es posible reconocer en poetas posteriores.
Además del verso citado en el título, transcribo estos, que son también muy claros:

Yet it is less the horror than the grace
Which turns the gazer's spirit into stone



Y aquí está la pintura:





Y ya que estamos, esta es la cabeza de Medusa del entrañable cabrón conocido como Caravaggio:

miércoles, abril 05, 2006

CSI Buenos Aires

Esta tarde, un forense me explicó que la muerte no es un instante -como tantos quisiéramos creer-, sino un complejo proceso. El cuerpo no muere todo junto, cada órgano tiene su propio tiempo. En una mujer, por ejemplo, lo último en morir es el útero, por eso existe la posibilidad del parto post-mortem.

No quise preguntar que es lo último en morir de un hombre.

Maldita especie...

martes, abril 04, 2006

Solo una cosa quiero decir...

¡Flanes del mundo, uníos!!!

jueves, marzo 30, 2006

Evidencia

De acuerdo. Me rindo ante la evidencia: cuando estaba hecho polvo era una persona mucho más atractiva.

martes, marzo 28, 2006

Las frases del Almirante Margarito (Si no me las festejo yo...)




Maradona es como Daruma*: perdió las piernas pero alcanzó la iluminación.


*Los budistas y los lectores de Kerouac sabrán que Daruma fue el monje mítico que llevó el budismo de la India a la China. Se cuenta que estuvo nueve años meditando sentado frente a la pared de una gruta. Se le atrofiaron las piernas, pero alcanzó la iluminación. En fin, que nada es gratis.

lunes, marzo 27, 2006

Hay un puma en mi balcón...

Mi vecina, una rubia y pulposa celebridad de la TV, tiene un puma en el balcón. Es un hemosísimo cachorro. No sé si lo compró, si se lo regalaron o qué, pero ayer la pobre bestia apareció atada al soporte del aire acondicionado. Mi chica y yo lo miramos compasivamente de balcón a balcón y durante los pocos momentos en que está despierto nos devuelve una mirada lánguida y azul. Anoche, por ejemplo, se inquietó cuando el camión de la basura paró a comprimir su carga. “¿Ves?” me dice mi chica “Está asustado y nadie sale a acariciarlo, es una injusticia”.

En fin, si esto sigue así vamos a tener que llamar a Greenpeace para que se lleven al felino (me refiero al puma, eh...).

viernes, marzo 24, 2006

Smoke

El jueves, mientras caminaba hacia mi trabajo armándome un cigarrillo, fui sorprendido en la esquina de Callao y Lavalle por dos jóvenes de camisa blanca y corbata que me asaltaron por los dos flancos al grito de "¡A vos, que te estás armando el churro de tu vida!". Yo, que soy tan limitado y nunca sé cómo reaccionar frente a aquello que jamás haría, me quedé parado y mudo, con la seda entre las manos. Primero pensé que eran policías, pero las amplias sonrisas de mis acosadores debilitaron esa hipótesis. Todavía aturdido, me pregunté si se trataba de una publicidad de Coca Cola light. Pero no. Eran vendedores de un perfume que amablemente desistí de probar.

Esa misma tarde mis amigos D. y Manantial, que estaban en su último día de trabajo conmigo, salieron unos minutos a fumar a la plaza que está frente al Palacio Pizzurno. Manantial, que fuma el mismo tabaco que yo, se armó un cigarrillo y lo encendió. Al poco tiempo se acercó un policía que pensó que lo que Manantial tenía entre los dedos era justamente lo que los vendedores de perfume hubieran llamado "el churro de la vida". Pero no. Orsai. El diligente agente del orden fue engañado por la despreocupación -por no decir la total y completa desprolijidad, la escasa geometría y falta de sentido estético- con la que Manantial arma sus cigarros. Ante las contudentes pruebas de su error, el oficial, frustrado, se dirigió a D., pero como no sabía bien de qué acusarlo porque D. fuma cigarrillos de paquete, no le quedó más remedio que retirarse vencido, no sin antes coronar su papelón con una conclusión humorística. "Ya no se puede ni fumar", dijo, y se perdió en la plaza.

miércoles, marzo 22, 2006

Oh, misantropía

Martes al mediodía en la puerta del Preferido de Palermo. Parado en la esquina miraba con inquietud como las hordas adolescentes que salían de los colegios de la zona copaban todas las mesas del lugar. Dos chicos con uniforme estudiantil cruzaron Guatemala apurados y uno de ellos, con una cara de pichón de garca que se caía, le dice al otro: "Esperá, entremos acá un segundo a ver si hay alguien comiendo así le robo comida". Para mi alegría, la rata miserable no encontró ninguna víctima y se retiró rápidamente.

Miércoles a la mañana en el gimnasio. Una rubia le cuenta a su tostado personal trainer que su novio pospuso la boda. "Sí, me la quería pasar para junio. Yo le dije que ni loca, en invierno no me caso. Pusimos fecha para noviembre. Él ahora parece que se va a hacer un tratamiento con radioactividad, algo con yodo, no sé, creo que tiene que estar encerrado, no puede ver a nadie o algo así. Mi mamá me dijo que menos mal que fue ahora porque si era más adelante ya iban a estar hechas las invitaciones ¿Te imaginás qué problema?". No sé el entrenador, pero yo me imagino muchas cosas. Demasiadas.

Después se quejan de mi misantropía, pero el mundo no para de darme letra.

lunes, marzo 20, 2006

Il Papa "Minga"

Inspirado en un post de Akxi


Fue el papa Clemente VIII (1592-1605) quien estimuló la castración “para el servicio de Dios”, a partir de la necesidad de cantantes con registros elevados y perfecta articulación para el canto gregoriano. Primero se había intentado recurrir a voces con capacidad de falsete, pero en Italia había muy pocos cantantes dotados de esa cualidad, y los que hacían venir de España costaban muy caros. Así fue como se creó la institución de los castrados de la capilla Sixtina.
En la música profana, y en particular en la ópera, los castrados hicieron su aparición recién un siglo después, por culpa de un incidente ocurrido en Roma en 1686 con una cantante llamada Angela Voglia, alias la Giorgina. Desde su debut en el teatro, la Giorgina había revolucionado a toda la ciudad, y cuando el papa Inocencio XI le preguntó al joven Duque de Mantua qué era lo que más lo había impresionado de Roma, este no dudó en contestar: “La voz de la Giorgina”. La reacción del “Papa Minga” (es decir, el papa que dice no), como lo llamaban en dialecto milanés, fue la de ordenar que todas las cantantes que se negasen a abandonar Roma sin demora fueran conducidas a un convento.
A partir de ese momento, los castrados se hicieron indispensables. En realidad, la ley prohibía la práctica de la castración a los alumnos de los Conservatorios. Pero a la edad de ocho años los chicos eran retirados del establecimiento y se los sometía en secreto a la operación. Después, al cabo de un mes o dos, los admitían de nuevo como si nada hubiese pasado.
La mayor parte de los mutilados lograba triunfar -los que no, nutrían las filas de efebos de la prostitución napolitana-, y formaba parte de una verdadera clase aparte destacada por su coquetería, su vanidad y hasta por su aventuras galantes. Se cuenta de un “castrato” que llegó a pedirle autorización al Papa para casarse, con el pretexto de que la oreración había sido mal hecha. La respuesta del Santo Padre fue tajante: “Che si castri meglio” (que se castre mejor).

Fuente: Bouvier, René, Farinelli, le chanteur des Rois, Editions Albin Michel, Paris, 1943.

jueves, marzo 16, 2006

Escenas de la vida conyugal

In the Mall:

Elle: ¿Sabés qué?
Moi : ¿Qué?
Elle: Hace mucho que no veo gente llorando por la calle.
Moi : Ah...

In the bedroom:

Elle: ¿Querés agua?
Moi : Sí.
Elle: ¿No sentís a veces que sos otro animal?
Moi : ...

martes, marzo 14, 2006

Dichos populares II: Ya te va a tocar la chancha que no es de andar.

Cuando era chico tuve ocasión de ver allá en el campo el ejemplar espectáculo de una persecusión singular. Una chancha enfurecida corriendo a un hombre. Pocas cosas hay en la naturaleza más filosas que los dientes del porcino, verdadero arado de sangre caliente, acostumbrado a desbrozar el terreno en busca de raíces, o al menos, como diría el poeta, a buscar en el fango huesos, cáscaras... Por eso sería una torpeza confundir con cobardía la precipitada prudencia del paisano en fuga. Hecha esta aclaración, podemos pasar al dicho en sí.
El feliz enunciado “Ya te va a tocar la chancha que no es de andar” no puede ser comprendido cabalmente sin citar un segundo dicho campero que está de algún modo implícito en aquel, y es el siguiente: “Lo lleva como lechón pal’ pueblo” que se explica así: un sujeto A conduce a un sujeto B hacia un destino decidido por A y de una manera poco elegante y en cierto modo lesiva de la dignidad de B. Si es necesario explicar la metáfora, diremos que a un lechón se lo conduce al pueblo a pie, trotando delante de su propietario, quien de vez en cuando corrige sus desvíos y distracciones con el golpe de una vara en los cuartos traseros de la bestezuela.
Bien, que a un sujeto le toque la chancha que no es de andar quiere decir que le tocó enfrentarse con alguien que no acepta de ninguna manera el lenguaje de la vara en las nalgas ni mucho menos que decidan su destino por él. Naturalmente, el dicho se aplica a personas abusivas acostumbradas a conducir lechoncitos. Y ya sabemos que miserables es lo que está sobrando sobre esta piedra indiferente y giratoria.

Sépanlo, miserables, mezquinos, mediocres y autoritarios del mundo:

¡YA LES VA A TOCAR LA CHANCHA QUE NO ES DE ANDAR!

Y si me agarran cruzado, les diré, glosando a Flaubert, que la chancha que no es de andar soy yo.

Y mis dientes tienen un filo del demonio.

Vayan por la sombra, bastardos.

lunes, marzo 13, 2006

Deutsche Requiem

Primera clase de alemán. La profesora nos introduce a las anodinas primeras frases de todos los comienzos: yo me llamo tanto, vivo en tal lugar, soy de tal otro, etc. Una vez agotadas todas las posibles combinaciones iniciales nos pregunta qué palabras alemanas conocemos. Entonces entran a caer volkswagen, strudel, willkommen, etc. Yo, que soy un presuntuoso, mandé unheimlich (juro que fue la única que se me ocurrió), que la profesora pasó convenientemente por alto a la hora de escribir la lista en el pizarrón. De pronto una chica pregunta alegremente algo del “deuches reich” y algo como “fürer”... Se hace un silencio. Alcanzo a escuchar un murmullo a mis espaldas “mmm... poco feliz... mmm”. La chica, inocentemente alega: “No, en serio, lo leí en un libro”. Entonces interviene la profesora que diplomáticamente propone “bueno, pensemos palabras más modernas, no tan viejas, ni tan... ‘cargadas’”. Muy linda la chica, dijo que estudia relaciones públicas. Parece que se recibe a fin de año.

jueves, marzo 09, 2006

Mi fracaso

Todo mi poder (o mi impotencia) para organizar la experiencia se basa en categorías literarias. Interpreto el asalto de los intratables fragmentos de realidad según la lógica de alguna figura retórica, de un verso cristalizado en mi entrecejo, capaz todavía de emanar su viejo veneno, o de la propia estructura de percepción de algún personaje, más fuerte que la mía, tan maleable. Hay personajes literarios que son para mí más reales que muchas personas que conozco. Así, desde muy joven he tenido por ejemplo mis días Holden Caulfield, mis semanas Marlowe (los dos Marlowe), mis meses Wakefield y Bartleby, mi año Ahab, etc. etc.
A veces miro lo que pasa frente a mí con la sola luz de unos versos de Dante, de Keats, de Blake, etc. y por épocas ejerzo sobre las cosas la violencia de los tropos, entonces todo es una metáfora, o una infinita cadena de metonimias y cada tanto mi mundo se accidenta con la hipálage y el oxímoron.
Hay distintas formas de llamar a esta enfermedad: mal del libro, literatosis y últimamente, Mal de Montano (ver Vila Matas). Por cierto no me ofende que alguien piense que es un forma de locura, y concedo alegremente que confundo realidad y literatura todo el tiempo. Naturalmente veo enemigos de la literatura por todos lados, lo que agrava el cuadro con un matiz paranoide.

Una cosa más: en el subte le cedo el asiento con más ganas a un lector que a una viejecita.

miércoles, marzo 01, 2006

Lentejuelas en la oscuridad

Durante un tiempo fui seguidorista de music hall en un teatro que quedaba en un subsuelo de la avenida Corrientes. Creo que ahora funciona ahí un cabaret. Fue, por lejos, el mejor trabajo que he tenido. Llegaba un rato antes, encendía el seguidor para que fuera calentando, y me disponía a esperar el comienzo de la función mientras escuchaba la magnífica selección de canciones que servía de música de sala, es decir, la que suena mientras los espectadores ingresan al teatro.
Durante un tiempo también oficié de acomodador y con las generosas propinas que me estiraban unas manos arrugadas entre tersos visones me iba a cenar afuera después del show. Trabajaba viernes, sábados y domingos el tiempo que dura una función y cobraba mi dinero semanalmente.
El espectáculo era de transformistas que de verdad hacían su arte maravillosamente. Mi participación no era difícil, y si bien había ciertos cuadros que exigían mucha concentración de mi parte porque la función de la luz era muy importante y muy precisa, había otros que requerían poco y nada del cañón de luz (que, para ser sinceros, estaba bastante desvencijado). Era tan divertido que el tiempo se me pasaba volando.
Hay una canción de aquella época que se convirtió en una de mis favoritas para siempre. No es una canción cualquiera, no solo porque se trata de un clásico, sino porque además era la última de las canciones de la música de sala. Yo sabía que cuando terminaba esa canción tenía que hacer el apagón. Me encantaba que ese momento perfecto en que se oscurece el teatro y la gente hace silencio dependiera de mis dedos. Es como cuando un director de orquesta golpea el atril con su batuta y el aire se tensa y todos, músicos y público, se preparan para la sinfonía. Como tenía que estar atento al final de la canción -el código no era solo para mí, sino también para los artistas y para los demás técnicos-, muy pronto me la aprendí de memoria. No me costó nada, porque soy muy memorioso y porque la canción es bellísima.

Era esta:

Noche criolla (o noche de Veracruz) de Agustín Lara, en la versión de la negra Toña.
(La de Javier Solís es muy correcta, pero a la negra no hay con qué darle).


Noche tibia y callada de Veracruz,
cuento de pescadores que arrulla el mar.
Vibración de cocuyos que con su luz
bordan de lentejuela la oscuridad.

Bordan de lentejuela la oscuridad.

Noche tropical, lánguida y sensual,
noche que se desmaya sobre la arena,
mientras canta la playa su inútil pena.

Noche tropical, cielo de tisú
tienes la sombra de una mirada criolla,
noche de Veracruz, noche de Veracruz.


PS: Recuerdo que con M. siempre no reíamos porque cantábamos “Gorda de lentejuelas”...

lunes, febrero 27, 2006

"mm"

El viernes fui al cine a ver Good Night, and Good Luck, la de Clooney. Me gustó. Y hubiera podido disfrutarla más si no se hubiera sentado a dos butacas a mi derecha esta parejita algo ruidosa. A la chica la absuelvo, ya bastante duro debe ser convivir con un idiota, y para colmo un idiota con un hábito irritante: a cada momento de la película emitía un breve pero sonoro "mm" que no era de sorpresa ni de aceptación, era un "mm" estrictamente fático, como si los actores necesitaran constatar que el muy idiota seguía allí, atento a sus dichos y acciones, para poder continuar. Una forma seria de narcisismo, si me piden que arriesgue un diagnóstico.
Acaso el muy megalómano pensara que la película, la sala a oscuras, los corazones de los espectadores, y en fin, el universo entero se detendrían sin sus malditos "mm".

"mm"

"mm"

"mm"

"MM"

"MM"!!!!

Llegó un punto en que lo entré a mirar con ganas de agarrarlo del cuello, arrastrarlo hasta el pasillo y arrojarlo escaleras abajo. Pero no lo hice porque no quería dejar de ver la película y porque si lo hacía seguro que todos se iban a molestar conmigo por el ruido y la interrupción. Así de injusto es todo.

viernes, febrero 24, 2006

El problema del tránsito

El problema del tránsito no es el impotente que usa la bocina con frenesí masturbatorio, ni la señora que maneja a dos por hora por la izquierda, erguida y con las manos juntitas sobre el volante como un suricato en posición de alerta, ni el tachero que va despacio, todo bien, pero si te abrís para pasarlo acelera, ni esos otros, odiosos, que no tienen el timing de los semáforos y vos ves que va a cortar y ellos siguen a 20 y entonces corta, claro, y a ellos les agarra el apuro y pasan y vos te quedás en rojo, rojo de ira, hijos de una gran puta, cómo los detesto.

No.

El problema del tránsito es que la gente no sabe cuál es su propia velocidad.

jueves, febrero 23, 2006

Castelli di noia (o perché non mi fai un pompino, Alessandro)

Terminé finalmente de leer una novela pésima. Si no la abandoné como aconsejaba el buen tino no fue por una dudosa disciplina de lector, sino porque la había esperado durante varios meses y porque suponía que podía al menos contribuir a mejorar mi vocabulario en italiano. Mi persistencia se vio recompensada en el último capítulo, a tres páginas del final: aprendí que "hacer una mamada" se dice en italiano "FARE UN POMPINO" . No sé cómo pude prescindir de tan vital conocimiento hasta ahora, pero a partir de este momento forma parte de mi menú de frases predilectas.

MI FAI UN POMPINO, PER FAVORE?

Y por qué no una versión menos polite:

FAMMI UN POMPINO!

PS: Un servicio a la comunidad: la novela se llama Castelli di rabbia y es de Alessandro Baricco.

miércoles, febrero 22, 2006

Historia de P.

P. era antipática y eso me gustaba. Era alta, delgadísima y muy blanca, con el gesto despectivo siempre amenazante detrás de sus ojos negros. Usaba lentes y fumaba mucho, dos cosas que siempre me dieron miedo en una mujer. Y sabía beber. Una noche (la única que estuvimos a solas) nos sentamos frente a frente en mi casa con una botella de Jack Daniels en el medio y me sostuvo el duelo de los vasos así como sostenía la mirada, solo que sin hielo. Apenas un color debajo de los pómulos. Me impresionó, pero lo cierto es que yo ya me había encaprichado con ella mucho antes. Aparentemente solo salía con perdedores, por lo que yo estaba seguro de tener una chance. Sin embargo Manantial y el Jabalí decían que ella me tenía miedo. Yo nunca lo creí, aunque es verdad que la noche del whisky salió huyendo. Tal vez debí quedarme ahí y no salir detrás de ella, porque terminé enredado en otras escaramuzas que nada tenían que ver con P. y sí con la calle y la embriaguez. Casi no volvimos a cruzar palabra. Supe poco después que no hablaba bien de mí en público, pero nunca me enojé por eso. Mi gratitud hacia las mujeres me previene de tales molestias.
Todo aquello fue en el siglo pasado y aunque suene poco creíble, me había olvidado por completo de ella. Acabo de verla en la calle. Simulé que iba a cruzar, no tanto para no saludarla como para poder observarla tranquilo. Está más gorda. La vi correr como una señora mientras cruzaba Rodriguez Peña.

martes, febrero 21, 2006

¿Es posible...?

Ah, Manantial, amigo... ¿Será que si nos quitan la desesperación nos lo quitan todo? Porque yo cada tanto me sorprendo preguntándome por ejemplo cosas tales como adónde se volaron mis vampiros.

lunes, febrero 20, 2006

Margarito rules

Se ha sumado un nuevo pergamino a la gloriosa campaña de nuestro homónimo.

jueves, febrero 16, 2006

La haine

"Cuando era chico creía que odiaba a todo el mundo. Luego crecí y descubrí que odiaba solamente a los niños". (Philip Larkin)



Muy ingenioso, pero yo detesto a todos por igual.

martes, febrero 14, 2006

Jonah he lived in a whale

Después del desayuno me tomé un relajante muscular para combatir una terca contractura en el cuello, me tiré en la hamaca paraguaya del balcón y me armé un cigarrillo. Mientras miraba la quieta franja de cielo y el humito, empecé a pensar que estaba adentro de una gran boca que de un momento a otro se cerraría y yo ya no volvería a ver el cielo ni el humito ni el mundo. Allí tendido, creo que no lo lamentaba mucho.

Llamado a la solidaridad

En este post ya lejano alguien dejó el siguiente comment:

"Anonymous said...
Soy una fanática de Manolo Galvan, pero últimamente no he tenido noticias de él. ¿Podría alguién ayudarme y darme alguna información?. Eternamente agradecida. Teresa.Mi correo es:
tvargas@sodexho.cl "

¿Qué representan un gesto, un dato, una seña frente al agradecimiento eterno de una melómana desesperada? Vamos, si saben algo de Manolo no se lo guarden para ustedes solos... Yo no puedo ayudarla, de Manolo sólo sé que esa coleta de caballo no le quedaba del todo bien...

lunes, febrero 13, 2006

Dichos populares. Hoy: Colorado como bragueta de ladrillero.

Hacia fines del siglo XX estuve un tiempo prisionero y fui mano de obra esclava en un horno de ladrillos (No doy los detalles para evitar una fácil desmentida, como diría Artaud).
Nos mandaban a un campo regenteado por un señor aindiado, arrugado y bajito que nos maltrataba sistemáticamente y tenía un rostro muy dramático: Pocas veces vi tanto desprecio en una cara, y eso que he visto mucho. Nuestra tarea consistía en cargar pilas de ladrillos de barro desde un costado del pisadero hasta el horno y del horno hacia otro lugar en el que almacenaban la producción. Las pilas eran bastante altas y para transportarlas había que entrelazar las manos debajo del primer ladrillo y apoyar toda la pila contra el cuerpo para evitar que se cayeran al suelo con el movimiento de los pasos. Después de un rato, la cintura te quedaba a la miseria y la bragueta, colorada por el roce de los ladrillos. No está bueno ser un esclavo, sin embargo les estoy muy agradecido a mis verdugos porque gracias a ellos adquirí las competencias necesarias para entender el dicho popular que nos ocupa hoy.

viernes, febrero 10, 2006

Let me look back upon thee. (William Shakespeare, Timon of Athens, Act IV. Scene I)

Reborn, no me gusta lo que veo. ¿Por qué me llevan los demonios? Un verso de Trakl: "Es a veces el alma un extraño en la tierra". Demasiadas veces, Georg.
El médico (¡el médico!) me dice que tengo corazón de atleta, lo que quiere decir que necesita latir pocas veces por minuto para mantenerme vivo. Los médicos no son consecuentes: si "pie de atleta" significa hongos en los pies ¿Por qué "corazón de atleta" no significa hongos en el corazón? Un verso de Trakl: "Arañas buscan mi corazón". Demasiadas arañas, Georg. Demasiadas arañas para tan pocos latidos.

viernes, enero 27, 2006

Terror

"No puedo cerrar los ojos por miedo a lo que pueda ver".


Estas escalofriantes palabras fueron pronunciadas por la madre de una de las jóvenes víctimas del mayor asesino serial de Inglaterra del siglo XX, el mismo que mató a Lucy Partington, la prima de Martin Amis.

lunes, enero 23, 2006

Videncias

La realidad a la luz de lo posible. Lo posible a la luz de la realidad. O como diría Hans Magnus Enzensberger: "cañones contra gorriones","gorriones contra cañones". A lose-lose situation, old sport.

miércoles, enero 11, 2006

If...

Si tenés trabajo es más fácil conseguir trabajo.
Si tenés trabajo es más fácil conseguir mujer.
Si tenés mujer es más fácil conseguir trabajo.
Si tenés mujer es más fácil conseguir mujer.

Las cosas que te atan a la tierra están profundamente relacionadas entre sí.

jueves, enero 05, 2006

Trabajo

Lo rescaté de más de diez años de intemperie. Tenía las patas y parte de la tapa podridas, estaba afectado por la carcoma e incontables familias de arañas, bichos bolita y un mundo entero de insectos que harían las delicias de un congreso de entomólogos habían hecho de él su hogar dulce hogar. Lo trasladé más de 200 kilómetros, lo desinfecté, reemplacé las partes podridas con la inestimable ayuda de E., masillé sus imperfecciones más groseras, lo lijé, lo teñí, lo enceré y lo pulí.
Finalmente, lijé la morsa, le apliqué antióxido, la lubriqué para que no hiciera más ruido y volví a instalarla.
Así quedó mi banco de trabajo: