lunes, julio 23, 2007

Lo real

Cualquier lector de Balzac sabe, aun si no ha tenido la experiencia de lo real, que la pensión es el refugio de los desclasados. Durante un tiempo viví en una que tenía por nombre el apellido del español pequeño y desconfiado que la regenteaba. Yo la llamaba la pensión Wakefield, no porque su nombre verdadero fuera menos literario, sino porque quedaba a la vuelta de la que acababa de dejar se ser mi casa. Quebrado como estaba, me acomodé rápidamente al catálogo de calamidades y miserias que adornaban el lugar. Me tocó una pequeña habitación que alguna vez había sido amarillenta. A mi izquierda vivía un viejo tuerto que lucía una camiseta sin mangas, inamovible como su ojo de vidrio. Dos ocupaciones monopolizaban su celo: pulsar azarosamente las cuerdas de una guitarra y mirar “Chiquititas” a todo volumen entre las rayas de un televisor en blanco y negro. El hombre no sabía tocar el instrumento y tampoco se molestaba en aprender, ni siquiera en afinarlo. Simplemente rasguñaba las cuerdas durante horas al dictado de su capricho.
A mi derecha vivía una familia de enanos integrada por un padre y su hija. Ella opinaba que un hombre que pasa más de un mes sin coger es, sencilla y necesariamante, homosexual. Posiblemente fue pura casualidad que me diera a conocer esa opinión al mes de mi llegada a la pensión. He sido siempre deficiente en eso de interpretar gestos, señas, ultimátums.
Una tarde de sol subí a la terraza a lavar un jean en el laundry de la pensión: dos piletones con tabla de madera y un pan de jabón blanco. Mientras enjuagaba la prenda subió una espléndida rubia en bikini rosa y se tiró a tomar sol. Pronto empezamos una conversación: “¿Vos a qué te dedicás?” arrancó ella. “Yo doy clases” contesté “¿Y vos...?” “Yo hago la calle”. Yo hasta entonces pensaba que esos diálogos sólo podían ocurrir en un película barata. Pero no. También se dan en lo real o, al menos, en las pensiones.

14 comentarios:

Satamarina dijo...

Muy gracioso Tacts! me encantó lo del viejo, y lo de la enana!

saluttis

Caríssimo Cuore dijo...

Ah, mi señor, las putas... esos seres incondicionales a un precio.
El alma es más cara almirante

Roedor dijo...

"que alguna vez había sido amarillenta": eso está bueno, la decadencia de la decadencia.

Hay que mirar el lado brillante de la vida, como decía Brian en la cruz en la peli de los Monty Python, o sea, por lo menos la enana no cobraba. ¿O sí?

Jack Celliers dijo...

Margarito, en esta escena el guionista de su vida evidentemente se dejó llevar por el entusiasmo.

Jack Celliers dijo...

Ah, no. Acá pasa algo raro.

Ahora que me acuerdo hace exactamete dos días le comenté - ni me acuerdo a santo de qué - el cuento Wakefield a mi dama, y no es un cuento del que me acuerde todo el tiempo.

Recuerdo por lo menos otros dos posts suyos en los que me pasaron cosas parecidas, incluyendo uno más bien añejo que menciona un coincidente hexagrama del I Ching.

El post anterior suyo habla de señales.

Pasa algo raro, lo mejor es tomar alguna medida. Doble si es posible.

Satamarina dijo...

para mí está claro...la señal es la conexión entre el Almirat y Jack...

Las señales lo han dicho.

saludos

Almirante Margarito dijo...

Marina: Me alegra que le gusten las historias. En cuanto a las señales, en mi post anterior dejé claramente establecido que soy un "concienzudo ignorador" de ellas.

Carissimo: La puta más cara termina saliendo más barata, porque sólo pide plata.

Jack: Es posible, soy víctima de ciertos énfasis con más frecuencia de la que debería ¿Pero Ud. se refiere al tono, a alguna afirmación en particular o simplemente a los hechos narrados? (juro que son estrictamente verídicos aunque no necesariamente verosímiles)

Si mal no recuerdo,también le recordaba algo la historia de mi tía Rosa, la espiritista.
En lo de la medida me engancho, justamente mañana tenía previsto comprarme un "Wild turkey" (¿Será otra señal?)

Jack Celliers dijo...

Me refiero a los hechos puros y duros. Estos guionistas nunca parecen sujetos a la necesidad de ser verosímiles.

Almirante Margarito dijo...

Jack: Me hizo acordar a un pequeño epílogo de Pirandello, que trata sobre la relación entre lo verosímil y lo verdadero. Dice algo así como "La verdad no necesita ser verosímil" (pero me mejor me voy a fijar para no citar mal)

Roedor: ¡Me lo salteé antes y tan injustamente! Porque su comentario me hizo sentir bien, dudaba de la eficacia de esa frase para expresar justamente esa ironía que ud. leyó. Pero bueno, tal vez todo el mérito sea suyo que interpreta bien hasta las cosas mal escritas.

Roedor dijo...

Si lo interpreté, entonces no estaba mal escrito. Nunca importa lo que uno dice, sino lo que interpretan los demás.

Caríssimo Cuore dijo...

a eso me refería....

Pedro Kuy dijo...

Acerca de las pensiones, me tocó navegar por varias. La ultima en la que viví, estaba administrada por una mujer anciana, avara y codiciosa, que tenía una hija loca dueña de veinte gatos, que compartían los pasillos y las piezas con la gente. La puerta de mi pieza daba a la cocina, por lo que yo no podía salir sin toparme con algún tipo preparando mate o una mujer cociendo una tortilla. Los diálogos que urdíamos allí, eran, creo que sin excepción, diálogos de película barata. Lamento que no hubiera una enana que me hablara de sexo. Recuerdo a una muchacha paraguaya, bellísima y menuda,que me atontaba con sus ojazos negros al cruzarse conmigo en el pasillo. Pero, con ella, nunca fui más allá del "Buenas tardes" o el "Buen día".

Jack Celliers dijo...

Es el epílogo de El Difunto Matías Pascal, si mal no recuerdo en un tono más o menos polemista con un crítico. Precisamente pensaba en eso al escribirlo. Las buenas ideas están todas formuladas!

Almirante Margarito dijo...

En efecto, se trata de ese libro.